12/09/2022
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Por Danna Martínez

Fantasear, soñar e imaginar parecen ser términos simples hasta que toman la actitud de una persona y la convierten en nefelibata. Fantasear está bien, soñar nos motiva e imaginar nos impulsa a progresar; por otro lado, y yendo al extremo, convertirse en nefelibata implica “andar en las nubes” y dejarse gobernar por ellas.

La palabra nefelibata es de origen portugués y se deriva de nephele que significa nube y bates que significa caminar. Este término se puede utilizar como adjetivo y como sustantivo. Se dice que alguien es nefelibata cuando va más allá de los conceptos que la realidad puede ofrecerle, tiende a la fantasía hasta el punto de huir de lo convencional y evita regirse por las normas de la sociedad. Un nefelibata se considera un tipo de soñador. Lo contrario de un nefelibata es una persona realista, testaruda y tosca.

Las personas que “andan en las nubes” se llaman nefelibatas; son los que existen para imaginar y vivir para soñar. Este tipo de soñador busca el potencial en las cosas, incluso cuando son muy pequeñas, imperceptibles e improbables.

El nefelibata es generalmente conocido por ser una persona distraída que amplía su mente para detectar múltiples posibilidades y convertirlas en ideas. Como diría Rodney White “Sonar no cuesta nada, pero no hacerlo cuesta todo”.

No obstante, quien anda en las nubes puede tener una implicación tanto positiva como negativa. Ser una persona creativa, que genera ideas desde la fuente de su imaginación, trascendiendo convenciones, leyes y estereotipos, podría convertirse en nefelibata. Lo positivo de este tipo de personas es que tienen grandes expectativas; en sí, todas las personas ven el mundo de una manera diferente, pero lo que llama la atención en los nefelibatas es que estas personas no observan lo qué es, ni lo que quieren que observe, sino lo que desde su perspectiva algo que no es, podría llegar a ser. Sin embargo, una persona arisca o difícil de tratar, que se involucra persistentemente en cosas insignificantes, también podría llamarse nefelibata. Por lo tanto, el uso del término nefelibata depende completamente del contexto y la actividad en la que participa una persona.

Ser nefelibata hasta el punto involucrarse en ilusión en lugar de creatividad, puede no ser efectivo para muchas personas, ya que su mente está netamente consumida en mundos alternos alejados de la realidad. Fantasear, soñar e imaginar permite la formación del ser humano, y lo lleva a progresar en múltiples áreas; es por tanto que es esencial regular el punto en el que se puede desarrollar o no el poder de la imaginación.