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Palabra del Día: Non sequitur

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Por Danna Martínez

Hablar con una persona es una de las actividades más habituales en la actualidad. Hay miles de temas de interés, curiosidades e historias que contar. Todo tiene una secuencia, desde un hola hasta un hasta luego. Sin embargo, a veces notamos un cambio radical en el tema de conversación. El cambio inesperado y radical en el tema de las conversaciones se conoce como non sequitur.

El término non sequitur proviene del mismo término latino “non sequitur”. En inglés, la palabra no sequitur significa no seguir la idea. Algunos sinónimos de non sequitur son conclusión y falacia inválidas, intrascendentes. Dentro del campo de la literatura, el non sequitur es una figura retórica que expresa una idea confusa generando un escenario absurdo. Los comediantes a menudo usan non sequitur para sus propósitos humorísticos.

Al traer un tema a discusión, la expectativa es compartir ideas y pensamientos de la misma naturaleza que el tema. Asimismo, el diálogo se compone de una secuencia de narrativas entre dos o más personas. Al no seguir la idea en una conversación, la secuencia de ideas se rompe. Un non sequitur se refiere a la expresión de un argumento que no sigue la secuencia de la conversación. Los cambios de sujeto o non seuitur son a menudo ilógicos y sin sentido.

Una falacia se basa enteramente en la falta de verdad y sentido común. En consecuencia, todas las falacias son ejemplos de non sequitur. Aunque las falacias no siempre cambian el tema de discusión, son completamente inválidas. Un non sequitur es comúnmente reconocido por su falta de veracidad. Además, los non sequitur también se caracterizan por no tener conclusiones fundadas.

En una conversación, un nonsequitur simplemente parece extraño y, a veces, tonto. No seguir la secuencia lógica de una conversación puede ser producto de diferentes factores. La falta de concentración, la falta de escucha, el divagar de los pensamientos son algunos de los factores que generan non sequitur.

En una conferencia o debate político, los oradores suelen utilizar non sequitur para confundir o desviar la atención de los oponentes. Cuando una persona responde con una declaración fuera de lugar, genera una confusión automática en la gente. La confusión que se genera en las personas al escuchar una incongruencia puede resultar en la duda o sensación de que se les pasó algo por alto. Más allá de eso, non sequitur tiene la cualidad de causar malentendidos.