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Word of the Day: Petrichor

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by Danna Martinez

Rain is a well-known meteorological phenomenon. Whether we like it or not, the rain is part of many of our memories. Even more critical, rain is an implicit experience in our subconscious; we know what it looks like and sounds like, and we can even recognize its smell.

The petrichor is the characteristic smell of the rain when touching the earth. The etymological root of this term comes from the combination of the words petros and ikhor. The Greek word petros refers to the stones or pieces of land with which the rain makes contact when precipitating. On the other hand, ikhor refers to a unique mineral present in the blood of ancient gods. The first people to coin the term petrichor were Isabel Joy and R. G. Thomas. Around the middle of the 20th century, both geologists Joy and Thomas gave the name petrichor to the particular aroma that comes from the earth but is generated by the rain.

So, what makes petrichor, “the smell of rain,” possible? When falling, the rain generates multiple chemical processes. The petrichor is generated from the rain and dry land contact. More specifically, the moistening of the earth releases chemical compounds in the form of oils and essences, which give the “aroma of rain.” It is strange to think that a raindrop, without color, flavor, and a defined body, can have a smell. The reality is that a raindrop lacks all these characteristics if it does not come in contact with the earth. Due to the complexity of the process, the rain requires touching the ground, producing the essence particles, and distributing them through the air, to finally emanate the petrichor smell.


Palabra del Día: Petrichor

por Danna Martinez

La lluvia es un fenómeno meteorológico bien conocido. Nos guste o no, la lluvia forma parte de muchos de nuestros recuerdos. Aún más crítico, la lluvia es una experiencia implícita en nuestro subconsciente; sabemos cómo se ve y cómo suena, e incluso podemos reconocer su olor.

El petricor es el olor característico de la lluvia al tocar la tierra. La raíz etimológica de este término proviene de la combinación de las palabras petros e ikhor. La palabra griega petros se refiere a las piedras o pedazo de tierra con el que la lluvia entra en contacto al precipitar. Por otro lado, ikhor se refiere a un mineral único presente en la sangre de los dioses antiguos. Las primeras personas en acuñar el término Petrichor fueron Isabel Joy y R. G. Thomas. Hacia mediados del siglo XX, tanto los geólogos Joy como Thomas dieron el nombre de Petrichor al particular aroma que proviene de la tierra pero es generado por la lluvia.

El olor a lluvia tiene un nombre, que es Petrichor; sin embargo, ¿cómo es esto posible? Al caer, la lluvia genera múltiples procesos químicos. El petricor, “olor a lluvia”, se genera a partir de la lluvia y el contacto con la tierra seca. Más concretamente, la humectación de la tierra libera compuestos químicos en forma de aceites y esencias, que dan el “aroma de la lluvia”. Es extraño pensar que una gota de lluvia, sin color, sabor y cuerpo definido, pueda tener olor. La realidad es que una gota de lluvia carece de todas estas características si no entra en contacto con la tierra. Debido a la complejidad del proceso, la lluvia requiere tocar el suelo, producir las partículas de esencia y distribuirlas por el aire, para finalmente emanar el olor a petricor.