Press "Enter" to skip to content

Word of the Day: Magnanimity

Spread the love

by Danna Martínez

There is no better opportunity to be magnanimous than in the Holiday Season! The weather gets colder, but hearts get warmer. At this time of year, we particularly remember the things that make us happy and for which it is worth giving thanks. Moreover, this time is the ideal occasion to strengthen our relationship with others and show appreciation through our actions.

Aristotle believed in ethics and especially the greatness of man. In the opinion of this great thinker, a “good” person -a magnanimous- stood out for his virtue of justice and his constant tendency to perfect himself as a person. Magnanimity is the virtue that makes us realize how beautiful it is to have a great mind, and further, a great heart.

Etymologically speaking, magnanimity is a term derivated from the Latin magnanimus. This adjective suggests kindness, humility, and benevolence to those who embrace it. Some associate concepts may be selfless, altruistic, generous, charitable, and merciful.

Magnanimity is the virtue of being great in soul, mind, and heart. The passion for helping others is within our human qualities. When we do something nice for our family or friends, we show generosity and, therefore, magnanimity. Praising someone, maintaining a positive attitude, or simply smiling are some of the small acts that make us big at heart. Being emphatic and accepting our values, as well as the value of others, strengthens our minds and also helps us to be better.

Being generous and gathering with the people around us is one of the main characteristics of magnanimity. Although many times being generous means showing our appreciation through a gift, there are multiple ways in which we can share with others. Giving our time, disposition, and friendship are some of those magnanimous details, incapable of being wrapped but undoubtedly significant.


Palabra del Día: Magnanimidad

por Danna Martínez

¡No hay mejor oportunidad para ser magnánimo que en la temporada navideña! El clima se vuelve más frío pero los corazones más cálidos. En esta época del año, recordamos especialmente las cosas que nos alegran y por las que merece la pena agradecer. Además, este momento es la ocasión ideal para fortalecer nuestra relación con los demás y mostrar aprecio a través de nuestras acciones.

Aristóteles creía en la ética y especialmente en la grandeza del hombre. En opinión de este gran pensador, una “buena” persona -una magnánima- destacaba por su virtud de la justicia y su constante tendencia a perfeccionarse como persona. La magnanimidad es la virtud que nos hace darnos cuenta de lo hermoso que es tener una gran mente y, además, un gran corazón.

Etimológicamente hablando, magnanimidad es un término derivado del latín magnanimus. Este adjetivo sugiere bondad, humildad y benevolencia para quienes lo abrazan. Algunos conceptos asociados pueden ser desinteresados, altruistas, generosos, caritativos y misericordiosos.

La magnanimidad es la virtud de ser grande en alma, mente y corazón. Dentro de nuestras cualidades humanas está la pasión por ayudar a los demás. Cuando hacemos algo bueno por nuestra familia o amigos, mostramos generosidad y, por tanto, magnanimidad. Alabar a alguien, mantener una actitud positiva o simplemente sonreír son algunos de los pequeños actos que nos hacen grandes de corazón. Ser enfáticos y aceptar nuestro valor, así como el valor de los demás, fortalece nuestra mente y también nos ayuda a ser mejores.

Ser generoso y reunirnos con las personas que nos rodean es una de las principales características de la magnanimidad. Aunque muchas veces ser generoso significa mostrar nuestro agradecimiento a través de un regalo, existen múltiples formas en las que podemos compartir con los demás. Dar nuestro tiempo, disposición y amistad son algunos de esos detalles magnánimos, incapaces de ser envueltos pero sin duda significativos.