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Palabra del Día: Ambivalencia

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Por Danna Martínez

Todos tenemos un amigo que tiene dificultades para tomar decisiones. A veces, este amigo es simplemente molesto. Pero, en algunos casos, las personas se sienten inseguras al decidir porque dan el mismo valor a sus opciones. Este sentimiento tiene un nombre y una explicación; es ambivalencia y habla de cómo dos posiciones opuestas afectan a la misma entidad.

Las raíces latinas de la palabra ambivalencia son ambas y valentía. La palabra “ambón” significa ambos. Por otro lado, “valentía” se refiere a la fuerza física. Sin embargo, la ambivalencia es un neologismo, ergo, una palabra o expresión acuñada “últimamente”. El psiquiatra suizo Eugen Bleuer acuñó este término alrededor de 1910. Para el Dr. Bleuer, este término pretendía explicar la posibilidad de asumir sentimientos contradictorios.

La ambivalencia es un estado mental en el que una persona experimenta dos respuestas diferentes al mismo tiempo. Esta tendencia se considera esquizofrénica e inconsistente. Cuando una persona se enfrenta a la ambivalencia, adopta dos puntos de vista opuestos con la misma intensidad. La ambivalencia está relacionada con los sentimientos de una persona. Generalmente, odio y amor. Estos sentimientos se oponen; sin embargo, una persona ambivalente puede experimentar odio y amor hacia un objeto, situación u otra persona. Este estado mental puede ser temporal o permanente.

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, también estudió esta tendencia. En sus estudios, Freud relacionó la vida y la muerte más que el odio y el amor. De esta forma, el destacó cómo dos posiciones adversas están influyendo constantemente en un individuo: la vida y la muerte intentan incorporarse en un mismo personaje.

Otros científicos comparan la ambivalencia con los adolescentes. Los adolescentes a menudo luchan con sus personalidades y se preguntan quiénes quieren ser. Esta lucha es producto de la ambivalencia entre la niñez y la edad adulta.

Los ejemplos mencionados anteriormente tienen una conexión principal; son impulsos contradictorios que surgen de una sola persona. En consecuencia, el odio y el amor dependen el uno del otro; se necesitan el uno al otro para existir.

La ambivalencia es una experiencia común en nuestra sociedad. Hay momentos en los que sentimos múltiples emociones con respecto a alguien o algo; esto es ambivalencia.